BIENVENID@S

El sentido de este blog es que todos vosotr@s conozcáis las consecuencias del consumo excesivo de alcohol, así como la solución a este problema. Esperamos que resulte de ayuda para aquellas personas que sufren un problema con la bebida, aquellas que aún no lo tienen y todo aquel al que le interese el tema.
Bienvenid@s, esperamos que os guste.

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL ALCOHOLISMO PUEDE PROVOCAR TRASTORNOS SEXUALES

Al contrario de lo que  cree la mayoría de las personas el alcohol actúa como deshinbidor sexual a baja dosis, mientras que a dosis más elevadas inhibe la respuesta fisiológica sexual. Existe una amplia documentación relacionando el alcohol y la violencia sexual y este será el tema que trataremos a continuación.

Una serie de estudios han tratado de investigar la importancia del alcohol como factor mediador en los asaltos, violaciones u otras agresiones. Sin embrago sólo se puede afirmar que la mayoría de los agresores contribuyen su comportamiento a los efectos del alcohol. Más que provocar la conducta violenta parece ser que el alcohol facilita la expresión de una violencia preexistente tras la ingesta. Diversos trabajos de experimentación han mostrado que los impulsos violentos pueden darse tanto e  personas sobrias como alcohólicas. Pero mientras los primeros tienen unos mecanismos de inhibición, los alcohólicos cuando beben  pueden perder la capacidad para inhibir estos impulsos  al facilitarse la aparición de una excusa que tolera la aparición de dichas conductas transgresoras.


Este no es el único problema ya que en el caso del abuso crónico y en la dependencia alcohólica aparecen frecuentemente alteraciones de la función sexual. Estas disfunciones se deben a la afectación multiorgánica del alcohol sobre los diferentes órganos y sistemas de nuestro organismo, especialmente sobre el sistema neuroendocrino y el hígado. En el primero, el alcohol a través del eje hipotálamo-hipofisiario-gonadal afecta a la producción y regulación de la secreción de hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos. El segundo, por la importancia que tiene el hígado en su síntesis. Estos trastornos sexuales no son irreversibles siempre y cuando no se vea afectado el hígado y los valores hormonales.

En el varón las disfunciones sexuales que se asocian con más frecuencia al consumo crónico de alcohol son la disfunción eréctil, el retraso de la eyaculación y el aumento del período de latencia. En el caso de la mujer, la anorgasmia o inhibición recurrente y persistente del orgasmo, y la dispareunia o relación sexual dolorosa. Además también hay que tener en cuenta el efecto negativo que el alcohol provoca en la relación de pareja ya que el compañero del alcohólico puede mostrar rechazo hacia éste condicionando así un mal ajuste y desarrollo de la conducta sexual.

A pesar de todo esto siguen faltando numerosos datos por lo que se hacen necesarios estudios que profundicen sobre la asociación entre alcoholismo y sexualidad, tanto para determinar la prevalencia de disfunciones sexuales como para determinar la importancia que tienen en la evolución de la dependencia alcohólica y en su tratamiento.

 BIBLIOGRAFÍA:
Sexualidad y salud mental  [Ángel Luis Montejo González] 

CONSECUENCIAS NEUROCOGNITIVAS DEL ABUSO DE ALCOHOL EN ADOLESCENTES Y JÓVENES ADULTOS

La alta prevalencia del patrón de consumo de alcohol en jóvenes y adolescentes en un momento crítico del desarrollo y de mayor vulnerabilidad cerebral es un importante motivo de preocupación según los resultados con población clínica. Este patrón se caracteriza por la ingesta frecuente pero interminente de grandes cantidades de alcohol en poco período de tiempo llegando en numerosas ocasiones a la embriaguez y seguidas de la abstinencia o "resaca". Esto en cierta medida se parece a lo que ocurre con los alcohólicos crónicos en los que se producen ciclos de abuso o dependencia y desintoxicación.

A continuación os mostraremos una serie de estudios relacionados con el consumo intensivo de alcohol en jóvenes y las consecuencias neurocognitivas correspondientes. Los resultados son realmente interesantes:

1. Un estudio de McQueery cuyo objetivo era estudiar las posibles diferencias en la integridad de la sustancia blanca cerebral entre adolescentes bebedores y no bebedores se obtuvo como conclusión que el patrón del bebedor podía obstaculizar el adecuado desarrolo de la sustancia blanca en hombres que consumieron 5 o más bebidas alcohólicas o mujeres que consumieron 4 o más en una única ocasión en los últimos tres meses.

2. Un estudio de García Moreno para comprobar si hay diferencias en el rendimiento neuropsicológico en estudiantes universitarios bebedores y no bebedores se mostró que los consumidores de alcohol de fin de semana tanto abusivos como moderados, presentan dificultades ejecutivas y de atención. Para este estudio se escogió a 62 estudiantes, 52 mujeres y 10 hombres de 18 años; 20 consumían de forma abusiva el fin de semana, otros 20 de forma moderada y 20 que no consumían alcohol.

3. Hadley propuso una investigación similar y elaboró un estudio para saber si existen diferencias en el rendimiento neuropsicológico entre universitarios bebedores y no bebedores. Las conclusiones fueron que los bebedores presentan un peor rendimiento en las pruebas de atención, planificación y memoria visoespacial demorada. Este peor rendimiento neuropsicológico se relacionaba más con el patrón de consumo que con la cantidad de alcohol consumida en sí misma.

4. Jonhson se propuso comprobar si existían diferencias en el rendimiento neuropsicológico entre estudiantes de secundaria bebedores y no bebedores en una tarea de toma de decisiones, así como conocer si estas diferencias estaban relacionadas con la hipersensibilidad a la recompensa inmediata  y la insensibilidad a las consecuencias a largo plazo. Al finalizar el estudio se obtuvo un indicativo de una hipersensibilidad a la recompensa inmediata en el grupo de bebedores.

5. Ehlers se preguntó si existían diferencias en la actividad electrofisiológica entre jóvenes adultos bebedores de 5 o más bebidas alcohólicas por ocasión antes de los 18 años y no bebedores. Fue entonces cundo se observó una menor amplitud de la onda P3b debido a una disminución en la inhibición cortical en el grupo de los bebedores.

BIBLIOGRAFÍA:
Consecuencias neuropsicológicas del consumo intensivo de alcohol [María Parada Iglesias]

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Historia Real

Llegados a este punto, creo haber publicado suficientes entradas de historias reales que hayan hecho recapacitar sobre el abuso del alcohol y como sin quererlo, y casi sin darnos cuenta, terminamos en un túnel sin salida.
Pero creo que no es lo mismo leer relatos contados por personas ajenas a nosotros y que no conocemos, puesto que no nos afectan de igual forma, por eso he pedido a algunos compañeros de facultad a los que todos conocemos y a algunos amigos, que por favor me contaran su peor experiencia con el alcohol, esa experiencia que todos hemos tenido en la que juramos y volvemos a jurar que no volveremos a probar una gota de alcohol, uno de esos momentos en los que te das cuenta de los efectos del alcohol que a veces olvidamos.
Estas confesiones serán subidas de forma anónima y sin cambiar una palabra de lo que ellos digan, por lo que serán en primera persona y redactadas por ellos mismos.
Aquí os dejo la primera:


" Esta es la historia de un joven y apuesto chico que recién cumplidos los 16 años, emprendió una de sus primeras aventuras por las zonas de ocio nocturno de un pequeño pueblo costero.
Todo surgió en un bar de copas en la cual empezamos a beber mientras reíamos y bromeábamos sobre temas absurdos y de mera importancia. Al no conocer la dosis apropiada de alcohol para la edad y cuerpo que tenia seguí bebiendo descontroladamente hasta altas horas de la madrugada, momentos en los cuales perdí toda la cognición y las capacidades motoras hasta tal punto de no lograr leer la matrícula de un coche que se duplicaba en mi visión.
A continuación caí rendido en un portal cercano (al borde del coma) desorientado en tiempo y lugar, suerte que estaba en compañía de un buen amigo que me subministró agua y alimentos hasta que finalmente entramos en un taxi que llegó justo al portal de mi casa.
Me gasté una cantidad considerable de dinero y sufrí una resaca de dos días después de haber sentido probablemente el mayor malestar de mi vida
Esta historia me hizo comprender los peligros del abuso de alcohol y recapacitar sobre la necesidad de beber y divertirse con moderación".   X

Delirium Tremens

Como había explicado anteriormente en la entrada acerca del síndrome de abstinencia, este se caracterizaba por tener 3 fases:
  • Primera fase: El síndrome de abstinencia del alcohol comienza entre cinco y seis horas después de dejar de beber y se caracteriza por dolor de cabeza, agitación, temblores graves, náuseas y vómitos, gran sudoración, somnolencia, calambres e incluso alucinaciones.

  • Segunda fase: Tiene lugar entre las 15 y las 30 horas, y se caracteriza por los síntomas anteriores y actividad convulsiva.

  • Tercera fase: Esta es la que propiamente recibe el nombre de delirium tremens. Se trata de un estado psicótico agudo, en un alcohólico crónico, consecuencia de la ingestión excesiva de alcohol.

El alcohol tiene un efecto de enlentecimiento (también denominado efecto sedante o depresor) sobre el cerebro. En el caso de una persona que bebe desde hace mucho tiempo, el cerebro está expuesto prácticamente todo el tiempo al efecto depresor del alcohol. Con el tiempo, el cerebro ajusta su propia química para compensar el efecto del alcohol. Para hacerlo, produce químicos estimulantes naturales (como la serotonina o la norepinefrina, pariente de la adrenalina) en cantidades más grandes que lo normal. Si se abandona la bebida de forma repentina, el cerebro actúa como un vehículo acelerado que ha perdido los frenos. Como es lógico, la mayoría de los síntomas de abstinencia aparecen cuando el cerebro está sobreestimulado.
La forma más peligrosa de abstinencia de alcohol ocurre en aproximadamente 1 de 20 personas con síntomas de abstinencia. Esta condición es lo que se denomina delirium tremens (también llamado DT). En el delirium tremens, el cerebro no es capaz de reajustar su química de manera satisfactoria una vez que se ha dejado de beber alcohol. Esto provoca un estado de confusión temporal y lleva a cambios peligrosos en la forma en que el cerebro regula la circulación y la respiración. Los signos vitales del cuerpo como el ritmo cardíaco o la presión arterial pueden cambiar considerable o impredeciblemente, y crear un riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebral o muerte.


Los síntomas de abstinencia de alcohol aparecen en un patrón predecible luego de la última bebida con alcohol que haya tomado. No todos los síntomas se desarrollan en todos los pacientes:

El delirium tremens comienza comúnmente a los dos o tres días de la última bebida, pero puede demorarse más de una semana. Usualmente, alcanza su intensidad máxima entre los cuatro y cinco días posteriores a la última bebida. Esta condición provoca cambios peligrosos en la respiración, la circulación y el control de la temperatura. Puede hacer que el corazón lata a un ritmo peligroso, que la presión arterial aumente notablemente y puede producir una deshidratación severa. También puede reducir temporalmente la cantidad de flujo sanguíneo hacia el cerebro. Los síntomas pueden incluir confusión, desorientación, estupor o pérdida del conocimiento, comportamiento nervioso o de enojo, creencias irracionales, transpiración importante, molestias para dormir y alucinaciones, incluyendo diaforesis y midriasis (aumento del diámetro o dilatación de la pupila).


 En el caso del delirium tremens, con frecuencia es necesario realizar el tratamiento es una unidad de cuidado intensivo (UCI). En una UCI pueden controlar de cerca el ritmo cardíaco, la presión arterial y la respiración en caso de que sea necesario el uso de un respirador artificial.

Los medicamentos llamados benzodiacepinas pueden disminuir los síntomas de abstinencia. Los medicamentos de uso común de este grupo incluyen el diazepam (Valium), la clordiazepoxida (Librium) y el lorazepam (Ativan).

La mayoría de los abusadores de alcohol con síntomas de abstinencia tienen escasez de varias vitaminas y minerales y pueden beneficiarse con los complementos nutritivos. Sobre todo, el abuso de alcohol puede crear una falta de ácido fólico, tiamina, vitamina B12, magnesio, zinc y fosfato. También produce bajo nivel de azúcar en sangre.

Lo ideal sería que un especialista en adicciones atendiera a la persona que experimenta abstinencia de alcohol.


Pronóstico


La abstinencia de alcohol es normal, pero el delirium tremens ocurre en el 5% de las personas con abstinencia de alcohol. El delirium tremens es peligroso, produce la muerte a 1 de 20 personas que la desarrollan.
Una vez que la abstinencia se haya completado, es esencial que no se comience a beber nuevamente. Los programas de tratamientos contra el alcohol son importantes ya que mejoran las posibilidades de dejar de tomar. Solo alrededor del 20 por ciento de los alcohólicos logran abstenerse del alcohol de manera permanente sin la ayuda de un tratamiento formal o programas de autoayuda como Alcohólicos Anónimos (AA). De las personas que asisten a AA, el 44 por ciento de aquellas que no consumen alcohol durante un año probablemente no lo harán durante otro año más. Esta cifra se eleva al 91% para aquellas personas que estuvieron abstinentes y asistieron a AA durante 5 años o más.
La esperanza de vida para un alcohólico que no deja de beber disminuye 15 años.

EL RIESGO DE SUICIDIO EN UNA PERSONA ALCOHÓLICA A LO LARGO DE SU VIDA ES DE UN 15%

El efecto que ejerce el alcohol sobre el dominio de una persona sobre sí misma puede ser devastador, nos convertimos en otro individuo bajo su influencia.
El alcohol es responsable de más casos de agresión y violencia que cualquier otra droga. Los estudios han mostrado que cuando los bebedores sociales varones beben en un grupo con compañeros o amigos las agresiones interpersonales aumentan de un modo significativo. Además de todos los arrestos realizados por la policía el 50% de ellos están relacionados con el alcohol y en la misma proporción la bebida es un factor contribuyente en los homicidios. También debemos mencionar que de todos los ingresados en hospitales mentales, más de la mitad son alcohólicos.

Pero en este caso destacamos que la asociación del alcohol con el suicidio es muy significativa. El riesgo de suicidio consumado en un paciente alcohólico a lo largo de su vida es de un 15%. Durante los cinco años siguientes a un ingreso psiquiátrico el riesgo aumenta hasta 75 veces. El riesgo depende más de sucesos externos en el alcohólico que en el depresivo; como la ruptura de pareja o fallecimiento, crisis económica, legal, profesional o física en el último año familia. También es importante tener presente que gran parte de los actos suicidas se llevan a cabo bajo la influencia del alcohol debido a la disminución del control de los impulsos que provoca.
Gracias al cuestionario de Cage de Ewing(1984) se ha constatado que con las siguientes cuatro preguntas se puede identificar al 80% de los alcohólicos:
1.       ¿Ha tenido usted alguna vez impresión de que debería beber menos?
2.       ¿Se ha irritado usted alguna vez por los reproches que le han hecho acerca de la cantidad de alcohol que toma o le ha molestado la gente en algún momento criticándole su forma de beber?
3.       ¿Se ha sentido alguna vez mal o culpable por haber bebido?
4.       ¿Bebe usted por las mañanas a primeras horas para calmar sus nervios o para mejorar su estado, por haber bebido la noche anterior?
Dos o más respuestas afirmativas confirman la presencia de alcoholismo y una permite la sospecha de alcoholismo.

BIBLIOGRAFÍA:  
El alcoholismo en la juventud (Robert North, Richard Orange)

PROBLEMAS CARDÍACOS

                                           CARDIOMIOPATÍA ALCOHÓLICA
 
      El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, suspensión del hábito etílico, disminución en el consumo de sodio y la restricción de líquidos sumados a terapia farmacológica. Los fármacos utilizados son los mismos que en la insuficiencia cardiaca, es decir, ieca, beta bloqueadores y diuréticos.
   Personas con falla congestiva pueden optar por la inserción quirúrgica de un desfibrilador cardiaco o un marcapasos el cual puede disminuir el riesgo de muerte. En casos en donde la falla cardiaca es irreversible pueden ser candidatos a trasplante de corazón.
   El tratamiento evitará el progreso del deterioro cardiaco, además, la cardiomiopatía es en alto grado reversible si es que se cesa el consumo etílico.

                                                    
Cardiomiopatía alcohólica

                                                             
   El tratamiento depende del tipo de cardiomiopatía, pero puede incluir la medicación, implantada marcapasos, defibrillators, o dispositivos ventriculares de la ayuda (LVADs), o ablación. La meta del tratamiento es a menudo relevación del síntoma, y algunos pacientes pueden requerir eventual a trasplante del corazón. Tratamiento de la cardiomiopatía (y de otras enfermedades cardíacas) que usa métodos alternativos, por ejemplo terapia de la célula de vástago es disponible en el comercio pero no es apoyado por evidencia el convencimiento.
   El consumo excesivo de alcohol tiene un efecto tóxico directo en las células del músculo cardíaco. Este músculo se debilita y no puede bombear la sangre eficientemente. La falta de flujo sanguíneo afecta todas las partes del cuerpo, ocasionando un daño a múltiples tejidos y sistemas orgánicos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD Y EL ALCOHOL

Resulta difícil tomar conciencia en nuestra sociedad de la presión que los medios de comunicación ejercen sobre el consumo y el abuso del alcohol. Como es una sustancia tradicionalmente asumida por nuestra cultura occidental, parece normal que se beba, y con facilidad se disculpa cualquier tipo de abuso de esta sustancia. Es por eso que debemos analizar el papel de los medios de comunicación en el consumo de esta droga.

Los medios de comunicación social son hoy los grandes reforzadores de esta cultura del alcohol, tras la cual se ocultan grandes intereses económicos y políticos, a los que no son ajenos las multinacionales del alcohol.
La presión de la publicidad está en uno de sus mejores momentos ya que sigue manteniendo los estilos de consumo previos mientras que al mismo tiempo abre nuevos mercados. Los medios de comunicación social y en especial el sector publicitario cuenta con potentes recursos y estrategias para comercializar sus productos, en este caso el alcohol.



Si cogemos cualquier periódico o revista podremos ver toda la publicidad directa e indirecta de productos alcohólicos a través de reportajes gastronómicos, turísticos, etc.De hecho las propias autonomías realizan anuncios en los que promocionan su tierra incluyendo al vino como factor de atracción o spots en los que se incuyen personajes conocidos y respetados dentro de su profesión como atractivo. Es el caso del anuncio de Estrella Damm en el que aparece uno de los mejores restaurantes a nivel nacional e internacional, El Bulli y Ferrán Adriá,uno de los más afamados personajes de la escena culinaria.




Y próxima está una de las ocasiones mejor aprovechadas por la publicidad, las fiestas de Navidad. En estas fechas nos bombardearán con publicidad directa e indirecta aprovechando las páginas de gastronomía donde se presentan los vinos de mesa, el champán, la sidra y otras bebidas alcohólicas. No nos olvidemos del mítico anuncio de Freixenet de cada año  que no falta nunca en estas fiestas.
 


Por otra parte, existe una amplia literatura, que orientan sobre el consumo de vinos (Amable, 1990), como abundantes artículos en toda la prensa donde se prodigan los maravillosos efectos de las diferentes bebidas alcohólicas. Pero sobretodo hay que tener en cuenta el magnetismo y la fuerza de los anuncios publicitarios sobre bebidas alcohólicas, anuncios que provocan con mensajes que favorecen el consumo de alcohol asociándolo con la diversión, el glamour o la seducción.



Esta presión de la publicidad es tan fuerte que llega incluso a no respetar la legislación vigente a la hora de
vender sus productos con campañas agresivas de todo tipo y con la ocupación de todo tipo de espacios y tiempos como puede ser en el interior de las emisiones. Toda esta publicidad nos impulsa al consumo sin darnos cuenta, de hecho quien podría negarme que el alcohol es una droga socialmente aceptada o que la publicidad es un factor importante en esta aceptación.

BIBLIOGRAFÍA:


Revista Comunicar Nº9, 1997; pp. 105-110 : El alcohol en los medios de comunicación: la presión para su consumo-abuso.